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El blog de Susana

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En estas páginas plasmo mi opinión y mis experiencias.
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El sistema educacional alemán

Vida en Alemania Posted on Mon, April 29, 2019 11:23:32

El
sistema educacional
alemán es diferenciado. El elitismo también existe en sistemas de índole
socialista (una persona soltera entrega un poco menos del 50% de su
sueldo al
sistema; el casado con hijos alrededor del 40%). La educación estatal
premia a
los adolescentes más capacitados, quienes por sus capacidades podrían
llegar a la
universidad. Estos niños son enviados a un “Gymnasium” (después de haber
cursado los cuatro años de educación básica), la escuela donde pueden
terminar sus
años de escolaridad (sumando los cuatro de educación básica) con 12 ó 13
años
de estudio, accediendo al “Abi” (Abitur), la prueba final. Otros niños
con menores
capacidades sólo pueden estudiar 9 ó 10 años (terminan, si no han
repetido, a
los 14 ó 15 años y no a los 17). Si encuentran un cupo en un “Gymnasium”
especial
pueden continuar sus estudios para obtener un “Abitur”. No sólo por
experiencia
propia, sino por lo que me cuentan, sé que los planes de estudios en los
colegios varían, siendo la enseñanza en un “Gymnasium” más completa y
exigente.
De hecho, los profesores son formados para enseñar en los diferentes
colegios,
y no es lo mismo ser un profesor de “Gymnasium” que uno de “Realschule”,
o
escuela básica, ya que poseen diplomas diferentes. Algunos padres envían
a sus
hijos al “Realschule” (10 años) porque es más “fácil” y el niño no
tendrá “estrés”,
esperando que luego pueda ir a un “Gymnasium” especial (donde se
implanten la
clase 11 y clase 12) donde poder terminar la escuela y obtener el
“Abitur”.
Para mucha gente su único orgullo es tener un “Abitur”, como si hubieran
obtenido un doctorado. Quizá por ello, a muchos alemanes les molesta
que musulmanes o inmigrantes vayan a un “Gymnasium”. Es pura envidia.

Hay un tercer tipo de colegio que no he mencionado, adonde van
los niños que terminarán siendo, literalmente, rechazados por la sociedad. El “Hauptschule”
(que para sacarle el estigma cambiaron a “Gesamtschule”) acoge a los niños que
durante la escuela básica mostraron poco o ningún interés por estudiar o aprender.
También tenían malas notas, que en Alemania van desde la mejor con un 1,0 a la
peor con un 6,0. Estos niños serán liberados al año número 9 de escolaridad. Mucho
se habla sobre los inmigrantes, y este tipo de escuela parece ser el lugar donde
terminarán los hijos de los inmigrantes, más que nada, a falta de conocimiento
del idioma. Muchos inmigrantes entregan toda la responsabilidad de la educación
de sus hijos al Estado, esperando que la escuela o los profesores les enseñe a
los niños y se preocupen de que aprendan. Yo misma soy extranjera y mi hijo
menor tuvo problemas con la lengua. Por el bilingüismo, aprendió a hablar a los
tres años. A sus nueve, ha avanzado bastante, y no gracias a la hora semanal
que la escuela ofrecía a los niños hijos de inmigrantes para llenar falencias (de
la cual lo liberé). Siendo su padre hablante nativo del alemán, las
deficiencias al escribir se encontraban en la poca lectura. ¡Leer hace
milagros! Y eso falta: que los padres se preocupen de que sus hijos lean o
cuenten historias.

Muchas profesiones
no son universitarias (y basta el diploma de 10 años de asistencia escolar),
como la enfermería o la educación parvularia (jardines infantiles). Una matrona
tampoco va a la universidad, sino que aprende en un hospital, así como la
enfermera, quien no está capacitada para sacar sangre, poner infusión o vacunas.
Eso es tarea del médico. Por esta razón, estas profesiones son mal pagadas.

No todos
los adolescentes con “Abitur” (diploma del Gymnasium) terminan en
universidades. Las notas cuentan, y quienes no las obtienen pueden ponerse en
una lista de espera (Numerus Clausus) que puede durar años. Para la carrera de
medicina se necesita un 1,0 en el Abitur, sobre todo en las universidades con
nombre. Quien tiene dinero puede estudiar en el extranjero. Por ejemplo, en Hungría
se puede estudiar medicina en alemán por unos cinco mil euros por semestre. En
otros países, hay que hacerlo en el idioma del país.

Muchos
hijos de inmigrantes se nacionalizan para estudiar sin tener que pagar costos adicionales.
En algunas universidades, el extranjero debe pagar cuotas semestrales de unos
500 euros; poco, si pienso que en algunos países se paga dicha suma por mes. Pero
quien tiene el dinero se lo puede costear. En Alemania el dinero tal vez no
cuenta, pero sí la capacidad.

PERO…
en todas partes existen agujeros, e, incluso, aquí hay una enorme
grieta. Estadísticamente existen sobre un millón de analfabetos
(personas que no saben leer ni escribir) y estas personas son poseedoras
de un diploma escolar. También lo dicen las estadísticas. O la misma
gente. ¿Cómo es posible? Pues, aunque sea el diploma escolar de nueve
años, lamentablemente, también se regala. Más lamentable es que un
sistema promueva que sus ciudadanos tengan un diploma, aunque en la
práctica esta gente no sepa hacer nada, o no tenga interés en aprender
algo. Es una realidad. Hay profesores que, orgullosamente, han salido en
los periódicos afirmando que ellos regalan los diplomas de “Abitur”
(“conmigo aprueban todos”). O, peor aún, que los niños no repitan de
curso. Lo importante es que todos tengan un diploma, cuanto antes mejor,
para que empiecen a trabajar lo antes posible. Pagadores de impuestos
es lo único que fomenta este sistema. Es una triste realidad, pero aún
más triste encuentro, que al ciudadano común y corriente le importe un
comino. Y el problema es, precisamente, que la mayoría de los ciudadanos
son “comunes y corrientes”; dicho de otra forma, gente que, según los
estándares internacionales, ni siquiera ha terminado el colegio, ya que
en la mayoría de los países el diploma escolar se obtiene con, al menos,
12 años de escolaridad. Y siendo aún más sincera, se nota a primera
vista. Pues, aunque el nivel de estudios oficiales no define la
inteligencia, ni la conducta, ni la verdadera educación de una persona,
ciertamente que alguna diferencia hace. Porque, como vengo de otra
cultura, donde medio mundo debe endeudarse para estudiar, se nota a la
vista la diferencia entre ambas culturas. La diferencia entre la
mentalidad chilena de “nadie me regala nada” en contraposición con la
alemana de “el Estado se hace cargo”. Un término medio sería ideal, pero
el ser humano aún no es capaz de tanto.



Perdonar como ejemplo

Filosofía de la vida Posted on Fri, February 15, 2019 21:45:34

Hace años que sé que tengo que trabajar el perdón. Me compré por el año 2014 una
baraja de Ángeles y la única carta que me salía una y otra vez era aquella de
perdonar. Creo que nunca entendí bien aquel verbo. Tampoco, por qué la vida me
traía situaciones de traiciones. Sí, me han traicionado un sinnúmero de veces, y
me han dolido de forma especial porque me considero una persona leal. Más
encima, han sido traiciones de telenovela, y yo metida en una telenovela equivocada.
Si las contara… pero no deseo hablar mal de nadie. Aunque, creo que, sólo un
ejemplo sirve de ayuda a la comprensión.

La intriga
sucedió el año 2018 por padres del curso de mi hijo, quienes son conocidos en
el barrio por “sus buenas acciones”. A decir verdad, estas
personas (dos mujeres y un hombre) no sólo me traicionaron en forma directa sino
que de paso difamaron mi nombre. Y no sólo me traicionaron y difamaron, sino
que me culparon por defenderme. Pasé de víctima a victimario. Aún cierta gente me
mira con odio, a pesar de que no hice nada malo. Pero en este país, ser franco
y sincero representa uno de los crímenes más grande. Así es, la hipocresía
reina en todas partes.

La impotencia por lo sucedido me hizo estar hasta
fines del año pasado con una alergia crónica que me tuvo en noviembre y
diciembre, además, con bronquitis obstructiva. Si no fuera por la homeopatía habría
ido a parar al hospital (porque llegué a la homeopatía después que ningún
medicamento me ayudara a controlar el asma). Pero, gracias al cielo, he decidido
comprender qué significa el perdón y que sanando el alma se sana el cuerpo. Y el cielo me ha ayudado todo este tiempo; era yo la que se negaba a aceptarlo y ponerlo en práctica. Lo que
sucede nunca es en vano. Incluso cuando escribo llego a sentir lástima por aquella
gente sucia de mente y espíritu. No hay otra forma de describirlo. Gente
intolerante, pero peor aún falsa e hipócrita, que debido a cierto complejo de
inferioridad, se las arregla para ser elegida en los centros de padres u otra asociación
a nivel de barrio, y ojo, que hablo del barrio de un pueblo, para darse a conocer.
Hablo de dos mujeres que se enorgullecen de “organizar los basares anuales en
el jardín infantil” (esas mismas palabras me las restregaron en el rostro). Sin desviarme del tema,
perdonar ha significado para mí no seguir deseando que esta gente se muera ni
que sea ajusticiada. Porque, más encima, luego que estas dos mujeres me imputaran
hechos que jamás cometí, y más encima, me salieran con un discurso de índole casi
nacionalsocialista : “Tú no debes hablar en tu idioma materno en frente de otra
gente”. Nunca comprendí esta afirmación, porque cuando hablo con una española en
forma privada no voy a hacerlo más que en español, aunque esté medio mundo presente.
Es de perogrullo. Y lo que hablo en privado, tampoco le concierne a nadie más,
menos aún cuando hablamos sobre nuestros hijos o de yoga. Lógicamente, apenas
me pude defender porque todo sucedió en alemán, y ¿quién piensa rápido y
preciso en un idioma extranjero? El marido de una quiso pegarle al mío porque él
las despidió con el grito: “ya está bueno, déjenla tranquila”. Al tipo éste (el
marido) hasta le pedí perdón para que se largara, aunque jamás hablé ni mal ni
bien sobre su mujer (ella no estuvo involucrada en el problema real). A pesar
de todo, afirmó en mi cara que había hablado mal de su mujer en mi idioma
materno. Lo negué, reitero, porque como ella no estuvo involucrada en forma aparente
en el verdadero problema, jamás la mencioné. Él sólo atinó a decirme que nadie
entendió ni una palabra de lo que hablaba (en privado con la española con quien me
río mucho), así que debe haber sido así. ¿Qué enfermedad sufre esta gente? Aún
no puedo seguir la lógica, porque no la hay. Lamentablemente, no
sólo hay gente intolerante sino que estúpida, y no por partida doble, sino triple. Cuando supe que el padre de ella también estuvo quejándose en público de que
hablara con la española en español, la estupidez viene por partida cuádruple, y
al parecer se hereda. Como otro señor (más encima, un profesor universitario) se
molestó conmigo por quejarme sobre toda la situación injusta en la que me vi
implicada, la estupidez viene también por partida quíntuple. Porque,
ciertamente, títulos o diplomas no hacen gente buena ni menos justa. Como este
señor de “noble corazón”, como la gente lo conoce donde vivo, más encima, está
involucrado en un engaño (aún desconocido por la población de esta ciudad) con
dineros estatales, también creo en el dicho “dime con quien andas y te diré quién
eres”: Falso como sus dos amigas. Porque si sale a la luz pública el engaño que
huele a estafa del cual fue partícipe, no sólo va a perder su buena reputación.

Y esto fue sólo un pedacito, porque la historia
de falsedad e intriga da para largo. Pero no la voy a contar por completo,
porque no vale la pena. Luego de quejarme con la gente indicada sin lograr nada,
escribí una carta al periódico local aduciendo que los alemanes tratan a un
extranjero como solían hacerlo con los judíos; los marcan, aunque ya no con la estrella
cosida en el pecho, sino con una estrella que todo extranjero lleva automáticamente
en el pecho por el solo hecho de ser extranjero, ahora medio mundo, más encima,
me desprecia. Pero la verdad hay que decirla. Otro dicho dice que “cuando se cierra
una puerta, se abre una ventana” y, ciertamente, en las malas se reconocen los
amigos sinceros, los he tenido y agradezco la sinceridad de la gente. Como, lamentablemente,
la gente que me dio su apoyo empezó a sufrir “mala suerte”, comencé a creer que
el odio que tiré contra los malos cayó en quienes yo quería (un pensamiento
fue, ¿por qué esa mentirosa no se quiebra una pierna? ¡Y una amiga se cayó y se
quebró la mano!). Porque es cierto que otras almas se sacrifican para que uno vea
o aprenda ciertas cosas. Las
señales están a la vista. Y como terminó tocándole el turno a mi hermana, decidí
por fin comprender y aceptar que el odio no hace más que devolverse (si no en uno
mismo, en los que queremos) y que las injusticias no serán resueltas más que
por justicia divina. Lo único que haré es tratar de alejarme de esa gente lo
más que pueda porque la hipocresía que los rodea es insoportable. Y hasta siento
lástima, porque al enterarme que no he sido la única en sufrir a causa de sus
intrigas, algo me dice que sufrirán y justamente en lo que más le duela. Pero si
no es así, no me importa, en realidad, porque me he liberado del odio y la
impotencia, sabiendo que era lo que tenía que vivir. Y que esto sirva de ejemplo para quienes me lean no crean el cuento que quienes
predican el perdón, el amor o la compasión llevan una vida perfecta. No es así.
Perdoné no sólo por mí, sino por aquellos a quienes aprecio y quiero. Y pido
a Dios que muchos de ustedes logren perdonar, no por mí ni por alguien otro,
sino por ustedes mismos, porque hace bien al alma vivir en paz. Porque algo es
seguro: Cuando cambia algo en nosotros mismos, cambia algo en el mundo entero.



¿Alemania se está autoeliminando?

Vida en Alemania Posted on Fri, February 01, 2019 17:48:51

Así lo asegura el libro “Deutschland schafft sich
ab“ (Alemania se autoelimina). Es así, pero sólo en parte.

En el aeropuerto de Pudahuel (de Santiago) me
preguntó la señora policía, al entregarle los pasaportes alemanes de mi
familia, si era verdad que en Alemania se hablaba tan bien inglés. Me llamó
mucho la atención aquella pregunta y contesté que no. Por supuesto que, viviendo
en la frontera francesa, el francés es más importante. La gente, en general,
habla el inglés básico como en otros lugares del mundo. PERO… como el gobierno
alemán incentiva la inmigración con miras a llenar su industria de mano de obra
barata, por aquella razón, en todas partes se está dando preferencia al inglés para
crear una atmósfera de “bienvenida” y “aceptación”. Muchos creen, de verdad, esta
falacia. El pueblo alemán, por su parte, ingenuo, cree que es parte normal del
proceso de globalización que todo esté en inglés, sin darse cuenta del truco. Unos
se han dado cuenta, sin ver una salida real a la situación más que la esperanza
de que es una moda que pasará pronto. Otros, por su parte, han empezado a hacer
sus maletas. Gente con dinero o estudios desean abandonar el país. Es una realidad.
La cantidad de hombres fuerinos (foráneos) en grupos por las calles es
impresionante. Ya muchas mujeres no se atreven a salir solas. En un pueblo como
en el que vivo yo, ya me siguió un muchacho a las siete de la mañana luego de
dejar a mi hija en la escuela. De seguro no quería preguntarme la hora. Y otros
padres tampoco dejan a sus hijas andar solas, menos aún porque incluso a
mediodía son seguidas por hombres de piel oscura para toquetearlas o bajarse
los pantalones delante de ellas. Cosas que me han contado otras madres.
Lamentablemente, hay gente mala que no viene más que a delinquir y hacer daño. Y
eso hay en todas partes. El origen o el color de piel no es un indicio, pero la
gente asocia inmediatamente al hombre negro con delincuente, al musulmán con
intolerante, o al alemán con el nazi. Que los hay, hay. Que no hay que meter a
todo el mundo en un mismo saco es de perogrullo. Se dice, pero no se
practica.

Unos vecinos ya nos anunciaron sus deseos de emigración
y no son los únicos. ¿Y por qué? Pues, porque los recién llegados tienen más
derechos y garantías que todos los demás juntos. Ya deportar a un delincuente
es delito contra los derechos humanos. Tal vez; tal vez, no. Un delito seguro
es dejar que la gente acumule rabia, frustración y odio, y volverlos radicales.
Los más enojados al respecto son los extranjeros que viven hace años acá, y a
quienes les ha costado un mundo la convivencia con el idioma, pero más aún, con
la gente.

Pero la gente no se da cuenta, que aquellos que
recién llegan no están destinados más que a ser esclavos del sistema, mientras aguanten.
Yo lo veo como un nuevo tipo de esclavitud. Ya no se va a buscar a la gente de África
a sus países de orígenes, sino que se los obliga a emigrar (a través de la exportación
de productos europeos subvencionados, que impide el desarrollo de una industria
nacional) y se les facilita la entrada a países como Alemania, para venderles un
sueño que está destinado a romperse. Cuánta compasión siento con aquella gente,
porque en un país como éste, jamás serán aceptados por la mayoría. Ni tampoco sus
hijos. Menos aún asistiendo a un sistema educacional, en donde el Estado
invierte sólo en los más capacitados. Así es. Solamente el sol brilla gratis. ¿Qué
hace un adolescente con sólo nueve años de escuela, nueve años, además, que son
más fáciles que en las escuelas para niños más “capacitados”? Una madre de tres
hijas me lo recalcó: “Mi hija menor no va al “Gymnasium” (diploma de 12 ó 13
años) porque el “Realschule” (10 años) es más fácil”. Como se dice en Chile, “me
quedé de una pieza” (consternada y sin poder contestarle). Y es,
lamentablemente, la mentalidad de otras madres.

Pero siguiendo con los inmigrantes. ¿Cómo se
comporta la gente con los extranjeros? Como en algunos países se le pone el
título a la persona, el abogado, el doctor, la profesora, etc., acá es el
musulmán, el griego, el turco, el “extranjero”. Y ojo, que quienes discriminan
no son solamente alemanes. De cierta forma, un extranjero tienen más compasión
con otro extranjero, pero sólo hasta cierto punto. Hoy en día, medio mundo mira
con recelo a todo lo que es “árabe” y desprecia lo “musulmán”, sobre todo a
aquellas mujeres vestidas de negro hasta los talones, que dejan solamente el
rostro descubierto. Cosas de costumbres. Y en un país libre cada cual se viste
como quiere. Y acá es realmente así.

Pero “la culpa no la tiene el chancho, sino
quien le da el afrecho”. Es cierto que este país se está autodestruyendo con su
inmigración incontrolada, pero no hay más culpables que los propios alemanes,
que se quejan de su gobierno, pero que al momento de votar continúan dando el
voto a los mismos políticos. La gente aún no entiende que los políticos son
elegidos por ellos y que no han comprado los puestos que tienen. Ni siquiera se
los han ganado. En una democracia todos tienen algo que decir, vestir o
religión que profesar, y cuando se vive en una, no queda otra que aguantar al vecino
de al lado, aunque se tengan ganas de matarlo. Otro dicho dice que es “el
pueblo tiene el gobierno que se merece”, pues porque el pueblo lo elige. La
moraleja es, que quien se queja, que haga algo para cambiarlo.



La escritura tipográfica alemana

Lenguaje(s) Posted on Sat, January 19, 2019 19:23:18

Quisiera hablar sobre
un poco de historia, de las llamadas letras negras alemanas.

La gótica de fractura (Fraktur) y la gótica cursiva (Schwabacher)
son letras de escritura tipográficas, que se usaban en los libros impresos alemanes
desde el siglo XVI. La gótica de fractura, sin embargo, ganó renombre y se
impuso sobre la gótica cursiva hasta el siglo XIX. Desde fines de aquel siglo comenzó
a usarse mayormente la tipografía tipo Antiqua en el ámbito científico y la gótica
de fractura fue dejada de lado, aunque en otros campos logró mantenerse hasta después
de la Primera Guerra Mundial. La Antiqua logró sobresalir y la gótica de
fractura desapareció, hasta que el régimen nazi la devolvió a la vida, considerándola
como la “escritura alemana” por excelencia. El Ministerio del Interior del
Tercer Reich exigió, incluso, la conversión de las máquinas de escribir a
escritura de tipo gótica de fractura. Sin embargo, el dictador de la época, Adolfo
Hitler, no consideraba a la gótica de fractura como perteneciente a la
ideología ancestral alemana, y la conversión de las máquinas de escribir se
detuvo.

La caligrafía Sütterlin lleva su nombre
por su creador, Ludwig Sütterlin. En el año 1915 se utilizó por primera vez en
Prusia, para facilitar la escritura caligráfica en los colegios. En 1935 fue nombrada
la “escritura del pueblo alemán”. No obstante, en 1941, en medio de la Segunda
Guerra Mundial, el régimen nazi prohibió de pronto las “letras negras” (gebrochene Schriften). Martin Bormann, presidente
del Partido Nazi, argumentó en nombre de Adolfo Hitler, que las llamadas letras
negras tenían origen judío, por tanto, eran indeseadas. En aquella época, todo
lo relacionado con el judaísmo fue menospreciado, incluyendo al pueblo mismo.
Lamentablemente, no sólo los tipos de escritura fueron eliminados, sino que
también el pueblo. Tiempos negros de una dictadura, que dejó huella en el
tiempo.

https://rettendeutschesprache.blogspot.com/2019/01/die-deutschen-schriften-und-die.html



Wir retten die deutsche Sprache

Sprachen Posted on Wed, December 19, 2018 21:06:03

Seit Jahren werden in Deutschland u.a. in Büchern, Filmen und Fernsehen englische
Wörter rücksichtlos verwendet. Die Sprache wird einfach von den Medien, und
nicht vom Volk, geleitet. Eine Online-Petition beim deutschen Bundestag braucht
mindestens 50 000 Unterschriften, um eine Diskussion rund um das Thema zu
starten. Aus diesem Grund versuchen wir diese Zahl zu erreichen, oder darüber hinaus.
Empfehlen sie die Seite. Je mehr „gefällt mir“ wir erreichen, desto besser. Vielen
Dank für eure Unterstützung!

Unterstützen Sie meine Initiative im Facebook: “Wir retten die deutsche Sprache”. https://www.facebook.com/deutschespracheretten/



La abundancia

Filosofía de la vida Posted on Fri, November 23, 2018 10:42:31

¿Qué es la abundancia? Cuando
escuchamos la palabra “abundancia”, inmediatamente, nos conectamos con el
dinero. Por algo dice el diccionario: “Prosperidad y buena situación económica”.
“Abundancia” es tener todo lo material que necesitamos. Pues, no es así. Hay un
dicho que dice que “hay gente que es tan pobre, que lo único que tiene es
dinero”. Otros podrán decir que, el dinero no hace la felicidad, pero ayuda.
Tampoco es así. El dinero no compra amor ni salud, a decir verdad, sólo la
envidia ajena (tal vez, por ello las filosofías orientales piden vivir en
austeridad). La vida ha puesto en mi camino todo tipo de gente, y como la idea
no es sólo aprender de las experiencias propias, sino que también de las ajenas,
puedo poner un sinnúmero de ejemplos. De hecho, tengo una amiga a la que le
llegan todas las desgracias juntas. Esta pobre mujer está atrapada en un hoyo,
pero está tan ciega que no ve que el agujero lo cava ella misma. Tampoco me ha
servido tratar de abrirle los ojos, lamentablemente, “el maestro llega cuando
el discípulo está listo” y ella no parece haber sufrido lo suficiente como para
abrir los ojos. Decididamente, la gente no quiere escuchar ni menos ver. La
vida se encarga siempre de seguir poniéndonos las mismas piedras para que nos caigamos
una, dos, mil veces hasta que, algún día, nos demos cuenta. En el peor de los
casos, no nos damos cuenta, sino que nos golpearemos la cabeza para terminar
corriendo al siguiente médico que nos cure. Pero ningún médico ni ningún
medicamento podrá curarnos, y, finalmente, llegará el cáncer como última
salvación. Lamentablemente, ni el cáncer ayuda a mucha gente a abrir los ojos. Ni
menos la muerte. No, la única salvación es la vida, por algo estamos todos aquí
viviendo lo que tenemos que vivir. El primer paso para llegar a la abundancia
es darnos cuenta que no se trata de dinero, sino de algo más. Para alcanzar la
abundancia hay que abrir los ojos. ¿Y qué significa eso? Pues, sencillamente,
ver que el mundo no es como la sociedad lo pinta. Es decir:

1)
No
hay que cumplir ciertos estándares para ser feliz. Hay que llenar la vida con
lo que uno siente que debe llenarla.

2)
La
cabeza y el corazón tienen que estar equilibrados. Como leía por ahí, lo mejor
es pensar con el corazón y sentir con la cabeza.

3)
El
amor no es sólo amor romántico ni menos sexo. Quién carezca de pareja, no debe
buscar una desesperadamente a cualquier precio. Quien da verdadero amor,
siempre lo recibe. Amor puede ser sólo un gesto de compasión, una palabra de
apoyo, la ayuda desinteresada. Si sentimos que no somos amados es porque no
damos amor (cariño, comprensión, compasión, fraternidad, apoyo, etc.).

4)
Hay
que “dejar fluir”. La vida es como debe ser, nada es casualidad, y si algo no
resulta es por algo. Seguir con algo que no funciona sólo trae frustración.

5)
La
sociedad está “pintada” como lo quieren los poderes políticos. Hoy en día, todo
es política, incluso la religión. Se recomienda mucho no leer periódicos ni ver
noticias por alguna razón, y esta razón es que uno no se hunda en la desgracia
humana creada por la política. Los poderes políticos están creando un mundo para
controlar a la gente a su gusto, y las desgracias, guerras, terrorismo, etc. hace
que el ser humano sea más factible de controlar, ya que crea un “enemigo” contra
al cual todos tenemos que luchar. Abrir los ojos es darse cuenta que los buenos
no son necesariamente son buenos, sino que pueden ser los malos. Y viceversa.

6)
En
conexión a lo anterior; no hay que pedir que se mueran los malos, sino que se
haga justicia.

7)
Dios
o el universo escucha muy bien nuestros deseos. Cuidado al pedirlos, porque
pueden llegar en una forma que no nos esperábamos.

8)
El
dinero no compra la felicidad, ni tampoco ayuda a conseguirla. Tanta gente que lo
único que tiene es dinero en la cuenta de banco, y todo lo otro es ficticio: amigos,
amores.

9)
La
salud no se compra tampoco. Cuando se tiene dinero no sé es saludable. La salud
del cuerpo está ligada a la del alma, es decir, a los sentimientos. Lo que
no logremos trabajar en nuestro interior terminará por manifestarse en alguna
enfermedad. Comer y vivir sano nos ayuda controlar nuestra fuerza interior.

Abundancia es que todo fluya en nuestra vida, siendo feliz con lo que se
tiene, porque eso es lo que nos merecemos.



Las apariencias engañan

Vida en Alemania Posted on Fri, November 16, 2018 10:02:39

La gente está llena de prejuicios,
pero peor aún, el mundo está lleno de mitos. Este año me he dado cuenta, más
que nunca, que las apariencias engañan. Lamentablemente, cuando se vive en “país
ajeno”, ya carga uno varios mitos consigo. La gente cree que en Sudamérica la
gente anda vestida como indios del altiplano. Se lo preguntan a mi marido cada
vez que se presenta la oportunidad. Él contesta que, a diferencia de los
alemanes, los hombres chilenos van con traje y corbata a la oficina. Acá se ha desatado
mucha controversia con respecto a la vestimenta de las mujeres musulmanas,
aquellas que andan todo de negro o con el cabello cubierto. Personalmente, creo
que uno puede vestirse como quiera, y, a diferencia del resto de la gente, no
me molesta que anden todas tapadas. Esa misma gente que critica es la que viste
ropa que necesita con urgencia una lavadita. “Aunque el mono se vista de seda,
mono queda”. Cuán verdadero. Prejuicios, prejuicios y más prejuicios. Acá
también la gente es maleducada. Padres que dejan que sus hijos los eduque el
colegio, y si no, que se eduquen solos. “Solito aprenderá”. Uno agacha la
cabeza ante tanta hipocresía. Gente que vive en casas modelos, que por fuera
parecen buena gente, pero por dentro están vacíos. O yo diría ciegos, totalmente
ciegos. Todo el mundo mira para el lado, ya que nadie quiere ser el primero en quejarse
y romper el modelo de apariencia perfecta. ¡Las apariencias engañan!

Ayer acompañé a la clase de mi hijo
(tercero básico) a la visita a un museo. Casi veinte minutos en tren. ¡Uf!, unos
trenes de lujo y última generación, como en Alemania, ¡las apariencias engañan!
Unos niños se pusieron a hacer estupideces, a resbalarse sobre el suelo del
pasillo y a pegarse con unos folletos, pasando a llevar a los pasajeros que
estaban sentados. Les importó un comino que los regañara. Uno hasta me imitó. Los
hubiera dejado con gusto en el tren, y hasta creí, que sus padres estarían felices
de deshacerse de sus hijos. Tristemente, no soy la única que lo cree. Estoy
segura, que si hubieran sido niños de piel oscura, todo el mundo se habría
exaltado. Por supuesto, el “negro” es el inculto. Pero como eran rubios de ojos
azules, la gente ponía sólo mala cara. ¡Estos prejuicios! Hay que mirar a la
gente con los ojos de la verdad, y el velo será descubierto.



Un idioma estropeado

Lenguaje(s) Posted on Mon, November 05, 2018 10:35:37

El oficio de traductor es bastante complejo. No sólo requiere
esfuerzo, sino que mucho estudio en los campos a traducir. Lamentablemente,
este oficio está desprestigiado, porque mucha gente cree que “hablar” más de un
idioma le da derecho para ponerse a traducir de un día para otro. Así como así
y a precio de ganga. Por ello, todas las barbaridades que aparecen no son pura
culpa del Traductor de Google. Y el mercado cae, porque los traductores buenos
y con experiencia son excesivamente caros. Como un traductor tampoco es una
máquina, lograr una buena traducción requiere dedicación, mucho tiempo y hasta nervios
de acero. Tengo muchas anécdotas de mis años de trabajo; buenas y malas. Todos
cometemos errores y, más que avergonzarse por ellos, hay que tratar de no
volver a cometerlos. Tuve clientes que trataban de imponerme terminología, a
pesar de que estaba incorrecta. Se dice que el “cliente es rey” y de verdad que
no vale la pena discutir; al fin y al cabo, ese cliente se buscará un traductor
que lo complazca, y uno terminará perdiendo, no sólo el trabajo, sino que el
orgullo. No se puede salvar al mundo, menos aún, hacer que la gente escuche y
cambie de opinión. Una tarea imposible, ¿no es así? Pues sí, aunque siempre hay
gente que quiere escuchar y cambiar de opinión para mejorar.

Recuerdo haber conocido gente que traducía películas del inglés al
español. En Chile las películas en el cine se muestran con subtítulos, con
excepción de las para niños. Sólo en televisión son dobladas al español. Bien,
en Alemania son todas dobladas, tanto en cine como en televisión. Ya había
escrito algo acerca de que nombres como “papá” y “mamá” no son traducidos de
las películas estadounidenses, sino que se dejan en inglés. Así como el “señor”
o “señora”. Mi hija veía en una época la serie “Violetta” y me sorprendí al
escuchar que tampoco se traducía desde el español. Si algún día los chinos nos
invaden con su cine, vamos a tener todos que aprender a hablar ese idioma.
Porque es una catástrofe sin dimensiones, que en este país, en las películas ya
no se traduzca lo esencial. Con razón la gente no entiende ni la mitad y cada
día es peor. Es cierto que acá no todo el mundo sabe inglés. Y hay gente que
dice saber hablar, pero una cosa es saberse la gramática y vocabulario, otra
muy distinta es comunicarse con un nativo que habla a mil por hora con un sinnúmero
de modismos o un idioma con acento. No lo sabré yo. En alemán es lo mismo, tal
vez, peor, ya que muchos hablan dialectos regionales. Por cierto que un alemán
del norte no pronuncia igual que un bávaro. O un suizo. En fin, los alemanes
tienen muchos complejos; no sólo que todos son “nazis”, sino que fueron
ocupados hasta hace poco por tropas estadounidenses (Esto de los complejos da
tema para comentarios aparte). En el idioma van de mal en peor. Hace varios
años se impuso una reforma gramatical, y muchas palabras fueron “simplificadas”.
Un par de años después,
sin embargo, la política se dio cuenta que esta reforma no había ayudado, al
contrario, que había traído confusión, así que muchas cosas se revirtieron. Otros
políticos habían oído de un nuevo método de aprendizaje, muy eficaz, al parecer,
y dejaron la puerta abierta para que los colegios eligieran si implantar este
sistema o no. Muchos lo hicieron; otros, por suerte, no. Esta “maravilla”
consistía en los niños de primer y segundo básico debían aprender a escribir
sin reglas gramaticales, sólo por oído. Pues ¿cómo hacer entender a un niño de
tercero que ha escrito mal durante dos años, y que ahora debe escribir de otra
forma? Es el pensamiento de muchos padres. Y profesores. Hace un par de años no
se enseñaba inglés en la básica (acá del primer al cuarto año); el inglés
obligatorio se impuso hace un par de años; este año, repentinamente, sólo es
obligatorio para los terceros y cuartos. ¿La razón? Los niños no hablan bien
alemán. ¿Y recién se dan cuenta? Por supuesto, que la culpa la tiene la
inmigración. Pero, ojo, que esto es lo que piensa la gente de la calle, con
quien uno convive el día a día, quienes escriben en los foros de los
periódicos. Culpa de quién sea, para mí está claro, que falta responsabilidad política.



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