¿Qué es la abundancia? Cuando
escuchamos la palabra “abundancia”, inmediatamente, nos conectamos con el
dinero. Por algo dice el diccionario: “Prosperidad y buena situación económica”.
“Abundancia” es tener todo lo material que necesitamos. Pues, no es así. Hay un
dicho que dice que “hay gente que es tan pobre, que lo único que tiene es
dinero”. Otros podrán decir que, el dinero no hace la felicidad, pero ayuda.
Tampoco es así. El dinero no compra amor ni salud, a decir verdad, sólo la
envidia ajena (tal vez, por ello las filosofías orientales piden vivir en
austeridad). La vida ha puesto en mi camino todo tipo de gente, y como la idea
no es sólo aprender de las experiencias propias, sino que también de las ajenas,
puedo poner un sinnúmero de ejemplos. De hecho, tengo una amiga a la que le
llegan todas las desgracias juntas. Esta pobre mujer está atrapada en un hoyo,
pero está tan ciega que no ve que el agujero lo cava ella misma. Tampoco me ha
servido tratar de abrirle los ojos, lamentablemente, “el maestro llega cuando
el discípulo está listo” y ella no parece haber sufrido lo suficiente como para
abrir los ojos. Decididamente, la gente no quiere escuchar ni menos ver. La
vida se encarga siempre de seguir poniéndonos las mismas piedras para que nos caigamos
una, dos, mil veces hasta que, algún día, nos demos cuenta. En el peor de los
casos, no nos damos cuenta, sino que nos golpearemos la cabeza para terminar
corriendo al siguiente médico que nos cure. Pero ningún médico ni ningún
medicamento podrá curarnos, y, finalmente, llegará el cáncer como última
salvación. Lamentablemente, ni el cáncer ayuda a mucha gente a abrir los ojos. Ni
menos la muerte. No, la única salvación es la vida, por algo estamos todos aquí
viviendo lo que tenemos que vivir. El primer paso para llegar a la abundancia
es darnos cuenta que no se trata de dinero, sino de algo más. Para alcanzar la
abundancia hay que abrir los ojos. ¿Y qué significa eso? Pues, sencillamente,
ver que el mundo no es como la sociedad lo pinta. Es decir:

1)
No
hay que cumplir ciertos estándares para ser feliz. Hay que llenar la vida con
lo que uno siente que debe llenarla.

2)
La
cabeza y el corazón tienen que estar equilibrados. Como leía por ahí, lo mejor
es pensar con el corazón y sentir con la cabeza.

3)
El
amor no es sólo amor romántico ni menos sexo. Quién carezca de pareja, no debe
buscar una desesperadamente a cualquier precio. Quien da verdadero amor,
siempre lo recibe. Amor puede ser sólo un gesto de compasión, una palabra de
apoyo, la ayuda desinteresada. Si sentimos que no somos amados es porque no
damos amor (cariño, comprensión, compasión, fraternidad, apoyo, etc.).

4)
Hay
que “dejar fluir”. La vida es como debe ser, nada es casualidad, y si algo no
resulta es por algo. Seguir con algo que no funciona sólo trae frustración.

5)
La
sociedad está “pintada” como lo quieren los poderes políticos. Hoy en día, todo
es política, incluso la religión. Se recomienda mucho no leer periódicos ni ver
noticias por alguna razón, y esta razón es que uno no se hunda en la desgracia
humana creada por la política. Los poderes políticos están creando un mundo para
controlar a la gente a su gusto, y las desgracias, guerras, terrorismo, etc. hace
que el ser humano sea más factible de controlar, ya que crea un “enemigo” contra
al cual todos tenemos que luchar. Abrir los ojos es darse cuenta que los buenos
no son necesariamente son buenos, sino que pueden ser los malos. Y viceversa.

6)
En
conexión a lo anterior; no hay que pedir que se mueran los malos, sino que se
haga justicia.

7)
Dios
o el universo escucha muy bien nuestros deseos. Cuidado al pedirlos, porque
pueden llegar en una forma que no nos esperábamos.

8)
El
dinero no compra la felicidad, ni tampoco ayuda a conseguirla. Tanta gente que lo
único que tiene es dinero en la cuenta de banco, y todo lo otro es ficticio: amigos,
amores.

9)
La
salud no se compra tampoco. Cuando se tiene dinero no sé es saludable. La salud
del cuerpo está ligada a la del alma, es decir, a los sentimientos. Lo que
no logremos trabajar en nuestro interior terminará por manifestarse en alguna
enfermedad. Comer y vivir sano nos ayuda controlar nuestra fuerza interior.

Abundancia es que todo fluya en nuestra vida, siendo feliz con lo que se
tiene, porque eso es lo que nos merecemos.